Una naviera chilena de peso mundial

La naviera chilena Compañía De Sudamérica de Vapores (CSAV), la mayor accionista de la alemana Hapag-Lloyd desde la fusión de su negocio de contenedores en dos mil catorce, espera que este año empiecen a verse los frutos de una década de fuerte reestructuración. En la compañía, fundada en Valparaíso en mil ochocientos setenta y dos, estiman que dos mil ocho fue “el peor año de su historia”, una consecuencia de la crisis mundial que afectó a toda la industria y desató un proceso de consolidación que alcanzó a prácticamente todos los grandes jugadores. En esos años, CSAV sumó como accionista al Conjunto Luksic, uno de los más esenciales de Chile, y tras la adquisición de United Arab Shipping Company (UASC) por la parte de Hapag-Lloyd en dos mil dieciseis, se transformó en el asociado primordial de la quinta naviera portacontenedores del planeta.

La fusión de las firmas de Alemania y Chile hace 4 años antecedió por poquitos meses a una operación afín protagonizada por otros actores. En el tercer mes del año de dos mil quince, Hamburg Süd adquirió la Compañía Chilena de Navegación Interoceánica (CCNI) y diferentes franquicias de indumentaria y negocios rentables, una histórica contrincante de CSAV. Mas ese caso fue más bien una venta llana y llana de la compañía de Sudamérica. A fines de dos mil dieciseis, por su parte, Maersk anunció la adquisición de Hamburg Süd.

Se espera que los resultados que presentará CSAV referidos al ejercicio dos mil diecisiete lancen números negativos, como en dos mil dieciseis, cuando la pérdida fue de veintitres millones de dólares estadounidenses. Mas el gerente general, Óscar Hasbún, asegura que fue un buen año para la compañía, marcado por la “veloz integración” del negocio de Hapag-Lloyd con la naviera árabe. Hasta septiembre, no obstante, CSAV registraba números colorados por prácticamente doscientos millones de dólares americanos, una pérdida que adjudican a una regla contable que no les deja revalorizar los activos de la fusión con UASC (controlada por conjuntos de Qatar y Arabia Saudita).

La participación del veinticinco con cinco por ciento en la compañía alemana es el negocio central de la firma chilena. CSAV conforma, al lado de la urbe de Hamburgo y a Kühne Maritime, un acuerdo con el que suman alrededor del cincuenta y siete por ciento de las acciones y ejercitan el control conjunto sobre la compañía, que tiene una capacidad de carga de uno con seis millones de TEUs (unidad equivalente a un contenedor de veinte pies). En los primeros 9 meses de dos mil diecisiete la naviera alemana tuvo una ganancia de ocho con dos millones de euros, un número positivísimo si se lo equipara con la pérdida de ciento treinta y cuatro millones que amontonó en exactamente el mismo periodo en dos mil dieciseis. “En dos mil dieciocho los resultados debiesen proseguir mejorando, puesto que está proyectado conseguir hasta el noventa por ciento de las sinergias de la fusión, lo que representa una baja de en torno a cuatro por ciento en la estructura de costos de la compañía combinada”, explica Hasbún.Una naviera chilena de peso mundial

El único negocio que la compañía chilena opera de manera directa es el del transporte marítimo de automóviles, con una porción significativa del mercado de importación de la costa oeste de Sudamérica. En Chile y en Perú, su actividad en el traslado de vehículos, camiones y máquinas representa el veintiuno por ciento de las operaciones del ámbito. Mas la incidencia de este rubro es minoritaria para los resultados de la compañía. Ya antes de la fusión con Hapag-Lloyd, el noventa por ciento de los ingresos de CSAV procedía del transporte de contenedores.

Merced a su participación accionarial del veinticinco con cinco por ciento , la compañía chilena conserva una repercusión esencial en la enorme naviera alemana. “El porcentaje le deja influir en materias esenciales como incrementos de capital, fusiones, divisiones y cambios en el giro de los negocios, todas y cada una las que requieren un quórum de setenta y cinco por ciento “, explica Hasbún. El gerente de CSAV piensa que las razones para ser “cuidadosamente optimistas” respecto a dos mil dieciocho van alén de las sinergias de la última fusión. “Se aúnan el desarrollo en los volúmenes de tráfico, el mínimo histórico de órdenes de navíos en construcción, el alto nivel de desguace de naves y el incremento de la demanda”, especifica.

Hasta los embates de la Gran Recesión, el desarrollo se había dado de forma orgánica o bien a través de la adquisición de contendientes de diferentes partes el planeta. En mil ochocientos setenta y tres, un año tras su fundación, inauguró el primer servicio internacional, con destino en el puerto peruano de El Callao. Después llegó a Panamá y, con la apertura del canal centroamericano en mil novecientos catorce, sumó el transporte de cargas a N. York. El negocio despuntó cuando las navieras europeas redujeron sus servicios a consecuencia de la Primera Guerra Mundial.

El desarrollo siguió en las décadas siguientes y, en mil novecientos setenta y nueve, una ley para fomentar la marina mercante chilena le aportó dinamismo a la compañía. En los ochenta, sumó sendas cara el norte de Europa y a países de Asia, al paso que en los noventa, fortaleció su actividad en Latinoamérica. En mil novecientos noventa y nueve adquirió el control de la brasileira Companhia Libra de Navegação y de la uruguaya Montemar Marítima. Un año después, sumó servicios entre Asia y Europa con la adquisición de Norasia Container Lines, una subsidiaria con sede en la ciudad de Hong Kong.

La más reciente adquisición de UASC por la parte de Hapag-Lloyd significó el ingreso de la naviera árabe a la propiedad de la firma alemana, con lo que la participación de CSAV redujo desde el treinta y uno por ciento hasta el veintidos por ciento . Para lograr su participación actual, la compañía chilena invirtió doscientos veintiuno con cuatro millones de euros en nuevos títulos de la firma alemana en dos mil diecisiete, una operación anteriormente acordada con el conjunto de control. En el mes de agosto, la clasificadora de peligro Feller Rate asignaba perspectivas negativas a la compañía a causa de su endeudamiento, “con un nivel alto respecto de su capacidad de generación de flujos”, y tomaba en consideración las necesidades de financiamiento asociadas al incremento de su participación en Hapag-Lloyd. Mas en el mes de noviembre CSAV anunció que había finalizado una emisión de títulos con la que colectó doscientos noventa y cuatro millones de dólares americanos para financiar la operación.

Aparte de dejar atrás las presiones financieras, CSAV desea cerrar un capítulo de inconvenientes judiciales relacionados con prácticas anticompetitivas en el transporte marítimo de automóviles. Tras una demanda de los fiscales antimonopolio de E.U., la naviera chilena se declaró culpable en dos mil catorce de una trama para fijar costos y asignarse clientes del servicio entre dos mil dos y dos mil doce, con lo que pagó una multa próxima a los 9 millones de dólares americanos.

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