‘‘Ser bartender me permite estar en contacto con el mundo”

Su historia como cantinero empezó hace trece años cuando se empezó como ‘Barba’ haciendo un curso de cocteleria en una escuela de barman -encargado de tomar las órdenes en un bar- en la ciudad de San Francisco, California. Estudió ‘Bartender’ en la Universidad de Muchacho State, efectuó un ‘Master en Tequila’ con el Embajador de Tequila de U.S.A., y se certificó como un ‘Spirits Professional Bartender’ por el Gremio de los Estados Unidos. Robert Gonzales se ha transformado en el Embajador de Diageo Reserve, un especialista en la creación y preparación de cocteles únicos, que viaja alrededor del planeta representando la voz de la marca Don Julio.

¿Qué es lo que significa para ti ser barman?
Es un arte. Una disciplina que te deja estar en contacto con el planeta, puesto que cada cliente del servicio es una historia diferente. No sé quién es, ni de dónde viene, mas me centro en brindarle la ocasión de probar una bebida que tenga sus gustos y su personalidad.

¿Por qué razón te transformaste en barman?
La razón por la que me incliné a ser cantinero fue por puro gusto. Trabajar como ‘barba’, tomando las ordenes de los clientes del servicio, y los cantineros siempre y en toda circunstancia estaban ocupadísimos, todos los viernes y cada sábado, por lo que me decían: “Oye barba, Robert, le tomas la orden a esos señores”… De esa forma, me comenzaron a dar todos los lunes -el día más lento- a fin de que atendiese. Llegó la hora de mudar de trabajo y en la entrevista le afirmé con propiedad y solidez “soy cantinero” y lo demás fue historia de ahí de ahora en adelante.

¿Qué más has gozado?
Las 2 formas de ser barman. Primero, la forma en la que aprendí y me forjé en antros y cantinas, sirviendo bebidas veloces, tragos, shots, cervezas y tragos de varios colores [mini-cocteles]; y segundo, la capacitación universitaria en Muchacho State, al norte de California, donde estudié la carrera de barman a lo largo de cinco años.

¿Hubo alguna etapa amarga?
Sí. Absolutamente nadie me quería contratar como cantinero y no comprendía por qué razón, puesto que tenía años de experiencia y de estudios acreditados. Se me terminó el dinero y debí admitir el trabajo que fuera. Entré a trabajar como mesero de un restorán y en el proceso, veía de qué manera los cantineros preparaban los cocteles, las medidas que empleaban, y punto por punto me gané la confianza y pasé de la parte teorética a la práctica.

¿Qué fue lo más simple?
Saber respetar al usuario, conocer lo que desea, preguntarle sobre sus gustos y también intereses, para poder preparar un trago exclusivo para él y su paladar.

Y lo más bastante difícil…
Creo que va de la mano con lo precedente. Puesto que por mucho que desees, siempre y en toda circunstancia va a haber clientes del servicio a los que no conseguirás enganchar y se pueden incordiar con sencillez. Quizá no les complazca del todo cuanto le prepares o bien quizás no les agrada aguardar.

¿De qué forma es el proceso de preparación de una bebida?
Depende del trago que vayas a preparar, por el hecho de que todo es esencial, desde el hielo hasta las copas y los vasos. Uno quizá puede tardarse en la preparación, mas lo que se debe hacer es anticiparse o bien adelantarse, para tener a la mano todas y cada una de las herramientas a emplear, extraer los jugos precisos y tener los licores a emplear. Es como ser un chef en la cocina, solo que lo nuestro se centra en la buena presentación de un líquido.

¿Existe algún ingrediente que siempre y en toda circunstancia he de estar presente?
Sí, algo dulce, para balancear los sabores si hay algo agrio o bien salobre, que necesariamente no debe ser azúcar. Robert Gonzales. Fotos: Bayoan Freites

¿Qué tan esencial es el aroma?
Es esencial, pues deja establecer una diferencia entre un género de bebida y otra. Saber qué contiene o bien qué le hace falta.

Ser Embajador de Diageo Reserve ¿de qué manera te hace sentir?
Feliz. Me agrada saber que puedo ir a través del planeta presentando un tequila sin parangón y siendo la voz de la marca Don Julio fuera de la factoría en México.

Don Julio comenzó…
Conociendo lo que precisaba y deseaban los clientes del servicio. Descubrimos que deseaban un tequila de alta calidad, y de ahí que comenzamos a generar uno cien por ciento de agave, en frente de la mayor parte existente en ese entonces, que respondía a un cincuenta y uno por ciento de agave y un cuarenta y nueve por ciento de caña, lo que lo hacía impuro. Por tal razón, Don Julio lanzó al mercado productos artesanales puros y Latinoa-mérica se sentiría orgulloso de él.

¿Alguna novedad de la marca?
Don Julio es conocido por ser una marca que le agrada hacer cosas atípicas. Por poner un ejemplo, en el año dos mil dos, se lanzó la etiqueta ‘Don Julio 1942′, con ocasión del sesenta aniversario del productor de Don Julio, preparado por sus hijos y con ocasión de los setenta años salió otra, ‘Don Julio Real’, un añoso claro, con un tratamiento diferente, sin los sabores de madera.

El reto más grande ha sido…

Hacer feliz a mis clientes del servicio.

Y el trago más bastante difícil…

Cuando no logro persuadir al cliente del servicio de tomarlo [Risas].

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