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Marconi, el prototipo de los emprendedores de Silicon Valley que terminó asociándose con Mussolini

Un día, un geek de 20 años de edad puso a prueba un artilugio que había confeccionado en el ático de la casa de sus padres. El aparato funcionó y cambió el mundo.

Podría ser una historia reciente, pero ese día fue en 1885; el geek era Guillermo Marconi; su pasión, la electrónica; el artilugio era un transmisor; la casa era una mansión en Boloña y la prueba consistía en enviarle una señal en código Morse a su asistente, que se encontraba en algún lugar detrás de una loma con un recibidor y una pistola.

La pistola era para que disparara un tiro si recibía un mensaje.

Marconi marcó “” (la letra “s” en código Morse”) y, acompañado por su madre que fungía de testigo, esperó lo que le pareció una eternidad hasta que escuchó el sonido del disparo.

Un disparo que simbólicamente le dio la salida a una carrera que lo convertirían en un emprendedor, fundador de una marca global, diplomático, estrella internacional en los medios y célebre donjuán.

También parece una historia salida de Silicon Valley.

“Sí y no”, le dice a BBC Mundo Marc Raboy, autor de la aplaudida biografía “Marconi: el hombre que interconectó el mundo”.

“La gran diferencia es que, una vez se estableció, Marconi estaba tan adelantado que realmente era una figura singular en el desarrollo de las comunicaciones en su época. Hoy en día podemos nombrar a varias personas que comparten el honor pero, en su tiempo, él era único”.

Su pasión

Guillermo MarconiDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionNo contaba con educación científica formal, ni hizo ningún descubrimiento científico original. Sin embargo, fue galardonado con el premio Nobel de Física en 1909, “en reconocimiento por sus contribuciones al desarrollo de la telegrafía inalámbrica”.

Al principio tenía competencia, pero -como indica Raboy- cuando logró enviar la primera señal transatlántica en 1901 “no sólo mostró que realmente no había límite para lo que se podía hacer con la radiotelegrafía inalámbrica, sino también que él tenía un monopolio global”.

Durante los siguientes 20 años, mantuvo su lugar como la persona dominante en ese campo.

Para Raboy, quien por supuesto dedicó mucho tiempo a conocer al protagonista de su libro, Marconi no era un genio, como algunos lo califican, sino una persona con mucho empeño.

“Tuvo una idea original y estaba decidido a seguir trabajándola. Y lo hizo toda su vida. La idea era usar el espectro radial, las ondas electromagnéticas, para la comunicación a larga distancia, inalámbrica, móvil. Se la pasó desarrollándolas, superando la distancia, usando menos electricidad, etc., etc.”.

Guillermo MarconiDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionA finales de 1901, Marconi había extendido el alcance de las comunicaciones inalámbricas de 128 kilómetros a 3.220 kilómetros.

La compañía que controlaba se convirtió en el instrumento que le permitió continuar con sus investigaciones.

“Es interesante que cuando era joven lo que quería era interesar a algún gobierno en lo que estaba haciendo. Estaba dispuesto a venderle su invento a la oficina de correo británica pero su familia lo convenció de mantener el control de la patente en sus manos y fundar su propia compañía”.

Aceptó el consejo pues “a él lo único que le importaba era ‘qué me va a permitir continuar con mi investigación y controlar la tecnología'”.

Comunicaciones para todos

Marconi con dos chicasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionMarconi era una celebridad y, como a las de hoy en día, los medios lo seguían. Aquí, bajándose de su yate con sus acompañantes.

La compañía, Wireless Telegraph and Signal Company, fue fundada en Londres en 1897 y Marconi quedó en control de su comité de dirección cuando tenía apenas 24 años.

Si bien su obsesión era desarrollar aparatos que facilitaran la comunicación, la manera en que se usaban no le concernía tanto.

Su compañía ayudaba a los gobiernos europeos en sus aventuras coloniales, supliendo a sus ejércitos con sistemas inalámbricos y operadores y, aunque a menudo hablaba de que cómo sus productos eran una herramienta para la paz, en conflictos armados le ofrecía sus servicios a ambas partes.

Pero eso todavía se parece a los dilemas actuales: sigue siendo difícil culpar al medio por el mensaje que transmite quien lo utiliza.

Marconi con su familiaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPoco antes de su muerte le tomaron esta fotografía con su esposa, la marquesa Bezzi Scala, y su hija Elettra, quien poco después se convertiría en la heredera de su considerable fortuna.

Lo que le interesaba a Marconi era seguir desarrollando el campo de las comunicaciones de la manera en la que le parecía apropiada y “otra cosa que le permitió hacer lo que quería era que estaba dispuesto y capacitado para trabajar con todo tipo de gobiernos”.

El poder le atraía y él mismo provenía de una familia que lo ejercía: su padre era un aristócrata italiano y su madre, hija de un noble irlandés.

Así que tenía todas las aptitudes para moverse con comodidad en esos círculos.

“Pero, claro, al final de su vida eso se tornó muy problemático pues amarró su destino al de Benito Mussolini y el régimen fascista”, cuenta Raboy.

Il Duce

Marconi se enroló al Partido Fascista Italiano en 1923 y aceptó la presidencia honoraria del brazo británico del partido, para la que organizó una “gala de camisas negras” en el hotel Savoy, que incluyó una comunicación inalámbrica con Roma a medianoche para que los invitados pudieran ser saludados personalmente por Il Duce.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-39421269

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