‘Construyendo Común-Unidad’ de Rozana Montiel + Alin Vázquez Wallach: triunfan en la categoría Emerging Architecture de los MCHAP 2018

Hace unos días anunciamos a los finalistas de la categoría Emerging Architecture de los Mies Crown Hall Americas Prize dos mil dieciocho. Entre ellos, el proyecto del Instituto María Montessori Mazatlán de EPArquitectos + Estudio Macías Peredo, Pueblo Infantil de Rosenbaum + Aleph Zero, Embodied Computation LAB de David Benjamin y Edificando Común-Unidad de Rozana Montiel + Alin Vázquez Wallach.

Por último, el jurado formado por Ricky Burdett, Jose Castillo, Ron Henderson, Rodrigo Pérez de Arce y Claire Weisz ha declarado este último, ganador absoluto de la categoría Emerging Architecture de los MCHAP dos mil dieciocho.

“Este proyecto diseña una solución única, sorprendente y muy elegante que se mimetiza con su contexto. Una intervención espacial pública que es un éxito. Lo que acostumbraba a ser una vieja bodega ahora es una biblioteca, las personas cuidan el espacio diariamente, los adultos mayores juegan ajedrez, hay WiFi gratis y la mezcla de clases dejó que se duplicasen los cobijos y espacios abiertos para acrecentar el valor económico de los departamentos.” – Clair Weisz.Resultado de imagen para oficinas

La rehabilitación y restauración del espacio público brotó como una parte de una iniciativa del INFONAVIT y tuvo un impacto inmediato relacionado con la seguridad de la zona, al activar y cualificar un espacio que había estado ausente a lo largo de décadas. Las estructuras ligeras dan sombra mientras que se mezclan con los árboles. La integración del espacio se da a través de una plaza que semeja flotar sobre el suelo, compuesta por áreas permeables para los árboles existentes, áreas de específico que conforman puentes y cubiertas bajo las estructuras ligeras de acero que ofrecen sombra. Estos ademanes espaciales crean una sensación de amplitud en el espacio al tiempo que ofrecen lugares para pequeñas asambleas y actividades individuales. El diseño de oficinas y workplaces es tanto el resultante espacio público activo y valioso, los programas y espacios que ya antes no existían, como el diseño de un proceso social – todo esto en un proyecto.

En la Urbe de México, los conjuntos de residencias son masivos y más del veinticinco por ciento de la población mexicana vive en unidades habitacionales. Los residentes tienen un inconveniente de integración social por el hecho de que carecen de espacios públicos convenientes. Por tanto, los bloques de residencias se apartan por barreras que los dueños montan para acotar sus límites. ‘Común-Unidad’ es una intervención efectuada en una unidad de residencia situada al norte de la Urbe de México, en San Pablo Xalpa, que cuenta con más o menos siete mil habitantes. Contrario de lo que se podría meditar, el empleo de barreras acrecienta el fenómeno de inseguridad: la protección se transforma en un obstáculo.

Cuando llegamos a Xalpa, todo estaba cerrado, las plazas estaban privatizadas y lógicamente, estos lugares no podían ser protegidos. Las puertas eran en determinada medida “intocables”. Las barreras montadas por los dueños para acotar sus límites fragmentaron el paisaje en corredores y corredores que empujaron la vida social fuera de las áreas comunes. En verdad, la mayor parte de los vecinos ni tan siquiera se conocían.

Trabajamos con las barreras creadas por los habitantes para hacerlas permeables, democráticas y significativas. Una de nuestras estrategias de diseño para recobrar los espacios privatizados para el empleo público fue substituir los elementos verticales (barandales, muros, portones, cercas) que apartaban y dividían por elementos horizontales (techos, cobijos, pisos, corredores) que conectasen, reunieran y animaran a la comunidad a interaccionar. Los elementos horizontales se transformaron en algo más que un techo: al expandir el programa de actividades potenciales en áreas comunes a través de estructuras multifuncionales compactas, nuestro proyecto Común-Unidad reunió a la comunidad bajo un mismo techo.

El diseño de este nuevo espacio charló por sí mismo: las personas renunciaron de manera voluntaria al noventa por ciento de las barreras. La rehabilitación del espacio público le devolvió su empleo comunitario, convirtiendo la ‘Unidad’ en ‘Común-Unidad’. El espacio público recuperado en Xalpa se transformó en una extensión de cada departamento, sin despojarse de su carácter público. El valor inmobiliario de los departamentos se duplicó, pues se le sumó el valor agregado de la vida comunitaria. La seguridad mejoró a través de el diseño. La intervención se enfocó en diseñar un sitio que extendiese el programa desde la perspectiva de usos temporales y multifuncionales, convirtiendo el espacio en un sitio con identidad y carácter. Diseñar un sitio requiere comprender la arquitectura como una construcción social

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